Introducción.
Uno de los problemas en el campo de la evaluación educativa es la poca atención que se ha puesto a la evaluación de los centros escolares contrastada con otros ámbitos, como son los logros del aprendizaje. Evaluar un centro educativo de una manera más integrada responde a una mejor forma de comprender la organización escolar pero, sobre todo, a mejorar los procesos que ocurren dentro y fuera de él.
Antecedentes:
Desde los años cincuenta, ha habido una serie de informes que alertaron sobre el fracaso escolar y las desigualdades educativas de origen social y económico.
En los años sesenta prevaleció la lógica del desarrollo expansionista que agregó poco análisis a la relación existente entre políticas educativas, acciones y resultados. La atención se dirigió a comprender las finalidades del centro escolar y cómo este es afectado por diferentes factores. El Informe Coleman (Coleman et al., 1996) concluyó que el contexto familiar está fuertemente relacionado con el resultado académico de los estudiantes.
Se generó más investigación para profundizar y determinar el papel de la escuela en el rendimiento de los estudiantes, así como nuevas propuestas de investigación e intervención. La calidad de la educación se vinculó al currículo, los docentes, la gestión escolar y la supervisión, entre otros. La evaluación de los centros educativos también se abordó desde la lógica organizativa.
El movimiento “Mejora de la eficacia escolar”
Este movimiento surge como una de las nuevas propuestas que introduce variables de proceso atribuidas a la institución escolar e identifica factores de eficacia y calidad de educación. Reúne dos tendencias: una vinculada a la eficacia escolar, y otra a la mejora de la escuela. Los estudios de escuelas eficaces se ocupan de cuestiones sustantivas, como la investigación empírica, los procesos de cambio educativo y organizativo, la eficacia de los programas específicos, las prácticas evaluativas, la participación de la dirección, la autonomía y el trabajo docente, entre otros.
Los estudios de eficacia escolar:
· Consideran una visión sistémica del centro.
· Incluyen cuatro niveles de análisis: estudiantes, aula, escuela y contexto.
· Trabajan con hipótesis y resultados empíricos.
· Utilizan la investigación previa de forma flexible para definir nuevos temas de investigación, y orientar la intervención.
· Emplean el modelo CIPP (contexto, entrada, proceso y producto).
El movimiento sobre mejora de la escuela despegó con la utilización de nuevos materiales didácticos (década de los sesenta), incursionó en la intervención en las prácticas educativas y se identifica como la gestión del cambio.
Los estudios de eficacia escolar mencionan los siguientes factores:
· Liderazgo profesional
· Objetivos compartidos
· Clima positivo de trabajo
· Refuerzo positivo a los estudiantes
· Calidad del proceso enseñanza-aprendizaje
· Estimulo externo y experiencias previas
Supuestos teóricos de la evaluación de centros.
El enfoque de evaluación de centros que resulta más interesante es el que entiende que la práctica evaluativa no puede centrarse solo en el estudiante. Llegar al juicio evaluativo requiere, reconocer la posición de los sujetos que participan, las individualidades y contingencias en relación con alguna situación que les involucra en el propio centro y en su contexto cercano. El centro escolar lo concebimos como la unidad donde es posible el cambio, por ello, la evaluación no la podemos asumir si no es articulada a los docentes, a la cotidianidad del aula, a los estudiantes, a los padres de familia y a los equipos docentes. Este enfoque es formativo, es decir, de mejoramiento.
Un centro competente es aquel que:
· Conoce las particularidades que pueden estar afectando el aprendizaje de sus estudiantes.
· Logra difundir y poner en práctica un proyecto educativo consensuado y evaluable.
· Actúa de acuerdo con la variabilidad de las relaciones personales.
· Adecúa el currículo oficial a las condiciones especificas del centro
· Logra que sus miembros participen
· Logra que la autoridad se practique de formas múltiples y democráticas.
· Conoce y respeta los procesos de comunicación y coordinación
· Maneja la incertidumbre y las contingencias.
· Tiene capacidad para buscar conflictos y buscar soluciones.
· Logra apertura hacia el entorno y viceversa.
· Hace atractivo y adecuado el espacio físico.
· Respeta la diversidad sociocultural de estudiantes, sus familias y los docentes.
Construir un centro competente requiere de acciones evaluativas internas, externas o ambas, y un acompañamiento profesional.
El informe de la evaluación
Todo el trabajo de campo, la sistematización de la información producida puede verse afectada si no se lleva a cabo una “adecuada” devolución de resultados.
La información producida y analizada se devuelve al centro. Se discute en grupo para tomar decisiones. Se requiere un informe que esté disponible y pueda ser leído previamente por los interesados. Las personas involucradas socializan la información para:
· Comprender los diferentes problemas y abordarlos considerando sus causas y posibles consecuencias.
· Concretar acciones de mejora. Cada mejora se clarifica y sus respectivas acciones se planifican, esto no acaba hasta que el cambio se consolide en el centro escolar.
· Expresar los problemas en un lenguaje comprensible para todos.
Posibilidades y riesgos de la evaluación de centros educativos.
Posibilidades:
· Facilita la reflexión en los diferentes niveles del sistema, lo que permite comprender el centro educativo en sus capacidades para dirigir otras prácticas educativas posibles.
· Si la evaluación utiliza informaciones producidas por diferentes personas, estará dando credibilidad a los juicios que surjan, más si esas informaciones están contextualizadas.
· Si las evaluaciones responden a necesidades de los centros, es probable que se crea en ellas y aumenten las posibilidades de que la calidad mejore.
· Un diseño flexible de evaluación se basa en diferentes fuentes de observación y aborda tanto procesos como productos, se preocupa de lo general como de lo específico.
· Un centro que se evalúa, interna y externamente, cuenta con una mayor probabilidad de que mejoren las prácticas educativas, la gestión del centro en beneficio de la calidad, la planificación de acciones, los aprendizajes de docentes, padres y madres, estudiantes, directores. Se llegan a reconocer valores que antes no fue posible identificar.
· La evaluación se desarrolla en función de cada centro y sus circunstancias.
· La adecuada devolución de la información aseguraría la mejora, tanto para el mismo centro como para las familias y los estudiantes.
Riesgos:
· Los riesgos se vinculan con la propia naturaleza de la evaluación como un campo del conocimiento controversial. La evaluación cataliza el cambio, pero ella por sí sola no constituye el cambio.
· El valorar un centro cuando no hay investigación básica suficiente, puede hacer más difícil la evaluación.
· Las expectativas son altas. Para que los cambios tengan sostenibilidad es necesaria la comunicación abierta, la cooperación y la participación comprometida, sin perder de vista otra serie de factores que permanentemente influyen en el centro, como la movilidad del personal, las bajas motivaciones, rutinas, temor o resistencia a los cambios que podrían tener lugar.
· A veces los órganos educativos no cuentan con profesionales con competencias para conducir los planes de mejora.
· Una vez evaluado el centro, es necesario asegurar la permanencia del equipo docente en la institución
· El manejo prudente de la comunicación de los resultados redundará en la credibilidad de la información.
· La escuela no puede producir cambios si estos no se llegan a insertar en un marco de políticas bien definidas y si no se hacen acompañar de profesionales con las competencias necesarias para llevar adelante los planes de mejora y el apoyo continuo.
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