domingo, 3 de abril de 2011

La evaluación de políticas y programas: desafíos para la gestión en educación. Por Marta Kisilevsky.

La autora del artículo establece una relación entre la evaluación de programas y procesos decisivos a través de los cuales se diseñan e implementan las políticas y los programas educativos. Se hace un recorrido por sus características básicas, las particularidades derivadas del contexto institucional, sus atribuciones y problemas referidos a los estudios evaluativos, así como los desafíos con que se enfrentan tanto evaluadores como gestores para la utilización de sus resultados.

Evaluación de programas en educación

Evaluar supone determinar el valor o mérito de algo a partir de establecer criterios y estándares relevantes y realizar posteriormente un análisis adecuado a ellos.

Los actores (sociales y gubernamentales) de la comprensión de los procesos de gestión de los programas tienen distintas preocupaciones: la necesidad de fortalecer con información la democratización de la acción estatal; la importancia de contar con su perspectiva en la construcción de la valoración de los procesos públicos; o bien, por la necesidad de reconstruir la complejidad de la “cascada de la implementación”.

Programas y políticas

Al hablar de programa hacemos referencia a acciones que se orientan a objetivos definidos conforme a un determinado diagnóstico de una situación o problema. Los programas no se mantienen en “estado puro” ya que, cuando se ponen en marcha, se relacionan con otros programas o con otras formas de organización (servicios, demanda, instancias de apoyo, entre otras)

La relación de los “programas educativos” con la “política educativa” en los distintos niveles (nacional, provincial, departamental o del establecimiento) depende de las características que asumen los procesos de gestión, las condiciones del contexto, las acciones derivadas de otros programas e intervenciones y las capacidades estatales. Este último resulta clave en tanto las capacidades disponible colaborarán con el “modelado” del “programa” como “respuesta” a las cuestiones problematizadas en cada nivel.

Particularidades del campo educativo

La política educativa presenta algunos rasgos particulares: su diseño institucional, la naturaleza de sus contenidos básicos y sus actores.

Los atributos de la matriz institucional del sector educativo constituyen coordenadas fundamentales para el diseño de la evaluación de programas. Se trata de estructuras organizadas bajo la modalidad de “servicios” con fuertes contenidos jerárquicos en la estructuración de las relaciones interinstitucionales y en las que intervienen a su vez en distintas jurisdicciones con altos niveles de autonomía.

Además, las cuestiones relativas a la enseñanza y aprendizaje son problemas complejos pues son difícilmente acotables porque son multidimensionales (intervienen factores de muy distintas índole: sociales, pedagógicos, institucionales, políticos, culturales, psicológicos). Los distintos actores le asignan diferentes significados, sentido de la urgencia y relevancia diferencia.

El sector educativo enfrenta desafíos a los estudios evaluativos:

La necesidad de dar cuenta y explicar las articulaciones entre las líneas de acción previstas en los programas con las otras formas de organización con las que se articula matricialmente.

La trama institucional que resulta de la descentralización es particularmente heterogénea en los niveles provinciales, lo cual supone estructuras organizacionales diferentes, recursos humanos y presupuestos distintos.

Los estudios evaluativos que poder promover la generación de preguntas que estén a la altura de la complejidad de los problemas.

El diseño del estudio evaluativo pueda ponerla en tensión con las perspectivas que los distintos actores tienen al respecto.

Estudios Evaluativos: Entre la decisión y la acción

La evaluación tiene como función principal la de tomar decisiones en torno a una determinada intervención. Las funciones de los estudios son diversas:

  1. Conocer acerca de las actuaciones sobre el programa.
  2. Justificar las decisiones ya emprendidas.
  3. Fundamentar un gasto presupuestario.
  4. Contrastar teorías.

La tarea del equipo evaluador indagando acerca de “para qué” ha sido encargada la evaluación, esto es, cuáles son sus propósitos tanto explícitos como implícitos, Se trata de un primer avance para “tender puentes” entre la “decisión” y la “acción” desde la evaluación.

La formulación de las preguntas constituye un momento crucial del diseño del estudio evaluativo y comprende un trabajo crítico del equipo evaluador que debe tener en cuenta las siguientes cuestiones:

  1. Las necesidades y motivaciones que dieron lugar al requerimiento.
  2. El estado del arte respecto a la problemática en la que se inscribe el estudio.
  3. El momento del desarrollo del programa en la que la evaluación tendrá lugar.
  4. La mirada de otros actores vinculados con la implementación del programa y sus preocupaciones.

Las preguntas que se formulen deben reunir una serie de atributos, a saber:

a) ser pertinentes con relación al objeto a evaluar, o sea, el programa;

b) ser relevantes con relación a las necesidades sociales e institucionales que le dan origen y, por último,

c) ser factibles, de ser respondidas con los recursos y el tiempo disponible.

Los desafíos en torno a la utilización de los resultados de las evaluaciones de programas: problemas y estrategias

Sobre la gestión de la política educativa, cabe destacar los siguientes puntos que obstaculizan la relación entre estudios evaluativos y decisión en la política pública:

  1. La falta de incentivos para incorporar la evaluación a la dinámica de la política educativa.
  2. Puede consignarse las debilidades que se encuentran en los diseños de los programas que se van a evaluar.
  3. La complejidad institucional que mediatiza la teoría del cambio que sustenta el programa.

Los responsables de las evaluaciones tienen mayor margen de gobernabilidad y se trata a aquellos derivados del diseño mismo de los estudios evaluativos:

  1. Composición del equipo de evaluación y la dinámica de trabajo asumida con el equipo a cargo del programa.
  2. El diseño adoptado para el estudio puede captar las diferencias conforme a estas mediciones institucionales y los atributos de capacidad de los actores.
  3. La escala de resultados. La representatividad de los datos debería poder estar a escala considerablemente de la intervención (nacional, provincial, si se corresponde con una iniciativa de esta jurisdicción).
  4. La naturaleza del diseño. Los estudios solo cuantitativos o cualitativos pueden perder o bien poseer potencial analítico o bien capacidad de reconstrucción de escala.

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